Vínculo madre-hijo desde el embarazo

Vínculo madre-hijo

El amor de una madre a su hijo/a es uno de los sentimientos más fuertes que puede experimentar una mujer, imposible de describir o de entender sin haberlo vivido en carne propia. Pero este vínculo comienza a desarrollarse mucho antes de que madre e hijo se conozcan, ya desde el embarazo empieza a formarse y a crecer este lazo como una bola de nieve. El bebé dentro del útero también se conecta con su madre según los estímulos y emociones que ella le entrega, y estos primeros contactos con ella y el exterior, trazarán las primeras líneas de lo que será su desarrollo psíquico posterior.

Hoy existe evidencia científica de que el bebé siente desde el interior del útero. Primero se desarrolla el sentido del tacto, en la séptima semana, donde la piel reacciona y puede sentir que está rodeada de líquido amniótico. En la semana 25 el oído del feto ya está maduro, y el bebé reacciona a la voz de su mamá y a sonidos fuertes del exterior como un portazo o el sonido de la aspiradora. También puede percibir cuando la mamá está feliz, triste, enojada o estresada, el bebé reacciona ante esos estímulos moviéndose o relajándose.

El vínculo entre ambos comienza a nivel físico desde el momento de la concepción y se intensifica a partir del día 15, cuando el embrión se implanta en el útero. El embrión literalmente se conecta y comunica con los tejidos de la madre a través de la placenta, que es un órgano en común y comienza una serie de cambios físicos en la madre. De esta forma el embrión, que es un ente extraño al organismo de la madre, no es rechazado como un peligro, lo que les permite estar, literalmente, conectados durante nueve meses.

Dentro del útero

El bebé dentro del vientre materno no sólo está conectado a su madre por medio de la placenta, sino que además se alimenta de la misma sangre que ella y todos sus mecanismos regulatorios como respirar, digerir y regular la temperatura dependen de ella. Pero la relación no termina sólo con suplir las necesidades básicas, si no que dentro del útero el bebé también recibe hormonas y sustancias que la mamá produce con sus distintos estados de ánimo y que provocan sensaciones en él.

Investigaciones han podido demostrar mediante análisis del cordón umbilical, que si la madre está estresada, por ejemplo, en sólo segundos el feto siente también el aumento de cortisol (hormona del estrés) que le llega por el torrente sanguíneo. Esta situación no es para angustiarse, las sensaciones negativas como el estrés, la rabia o la pena no producen daños en el feto. Sólo un estrés profundo, permanente y duradero podría afectar al bebé.

Pero así como perciben las emociones negativas, también lo hacen con las positivas. Se sabe que los receptores de las sustancias que producen la sensación de felicidad, como por ejemplo las endorfinas, terminan de madurar cuando el bebé todavía está dentro del útero. Por lo tanto a partir de la semana 20 de embarazo el bebé en gestación puede entrar en un estado o sensación de bienestar con las alegrías de la mamá o cuando se encuentra en situaciones agradables.

Por eso es importante que el embarazo sea un período tranquilo en la vida de la madre, cargado de emociones positivas.

Yoga para embarazadas

¿Qué hacer para estimular el vínculo y un ambiente positivo?

Instintivamente las mamás alrededor del mundo tienden a acariciar su vientre y a hablarle a su bebé. Esas acciones naturales y cotidianas son formas de conectarse con su hijo en camino. De esta forma se empieza a desarrollar el vínculo, lo que a su vez genera sensaciones de amor y protección por parte de la madre y que son transmitidas a su hijo.

Es importante también para las madres sentir que tienen una red de apoyo, que tienen quien las ayude y las proteja. Eso bajará los niveles de ansiedad de la mamá y fomentará la aparición de espacios positivos que produzcan endorfinas y sensaciones plácidas tanto para ella como para su bebé.

También es bueno para la madre buscar espacios que le generen tranquilidad. Cuáles serán esos espacios o actividades, dependerá de los gustos de ella, pero puede ser desde leer un libro, hacer yoga para embarazadas, meditar, estar en la naturaleza o cualquier otra cosa que le genere bienestar.