El mito de evitar las siestas: “sin ellas los niños duermen más fácil de noche”

siesta niños

Las siestas están presentes en la vida de los niños desde muy chiquititos, al principio duermen casi todo el día, hasta que poco a poco empiezan a permanecer más despiertos y sus horas de vigilia son más largas. A medida que crecen, los requerimientos de sueño diurno cambian, pero sin duda siguen necesitando una importante dosis de descanso. Un buen dormir de día se nota inmediatamente; se levantan alegres, contentos, con energías para explorar, y aprender, pero ¿sabían que además cuando los niños duermen siestas, de noche concilian el sueño de forma más fluida, y a su vez tienen menos despertares? Aquí les contamos sobre las siestas y como éstas son claves para evitar el sobrecansancio. 

¿Qué es el sobrecansancio?

Probablemente, de alguna forma u otra, han vivido alguna experiencia en donde los niños, a pesar de estar agotados, “pelean” la hora de irse a dormir. Días muy largos, de muchas actividades, o donde se saltan la siesta, hacen creer que caerán rendidos de noche, pero ¡no!, por el contrario, están tan agotados físicamente que se activa su sistema de respuesta al estrés, dificultando aún más que se relajen y por ende que se queden dormidos. Esto es sobrecansancio, aquel estado en el que están demasiado cansados para conciliar el sueño, donde seguramente les costará quedarse dormidos, y probablemente despierten con más frecuencia durante la noche. 

Reconociendo a un niño cansado

La clave para evitar el sobrecansancio es saber reconocerlo, pero ¿cómo saber si un niño está sobrecansado? Algunos indicadores son: se levanta cansado y malhumorado (mañoso), está irritable más de 2 horas al día, se niega a comer y cuesta que concilien el sueño a pesar de no haber dormido. Para evitar esto, hay que poder identificar justo a tiempo el momento de acostarlo, es decir identificar sus señales de sueño que dicen “¡Acuéstame ahora!”. 

Señales de sueño

Cada niño expresa de forma muy particular cuando está cansado y necesita ir a dormir. Para los padres, es de gran ayuda identificar aquellas señales que los alertan del momento preciso para acostar a sus hijos. En general, estos signos van de menos a más, parten con niños menos activos, que fijan la mirada y sus párpados se ponen rojos, todos indicadores de un inminente descanso próximo. Cuando comienzan los bostezos, se rascan ojos y orejas y/o se les caen los párpados, significa que deben acostarlos ¡YA! para no tener que llegar al punto en que se vuelven irritables, lloran, arquean la cabeza y el cuerpo, es decir están tan cansados que dormir será probablemente más desafiante. 

Sobrecansancio en los niños

Duración y cantidad de siestas

Las siestas pueden acompañar a los niños hasta los 4 años. Muchos padres las suspenden antes, pero incluso niños de esta edad la necesitan, ¡el colegio es una intensa experiencia!

Entre los 6 y 8 meses, los niños necesitan aproximadamente tres horas y media de descanso diurno, dividido en dos a tres siestas, y entre los 9 y 12 meses aproximadamente tres horas en dos descansos. Desde el año y hasta el año y medio, el requerimiento baja a dos horas y media, y va lentamente evolucionando a una sola gran siesta. A los 2 años necesitan dos horas de descanso y a los 3 una siesta de 90 minutos es perfecta. Entre los 4 y 5 años es muy beneficioso ofrecerles un “descanso activo”, es decir que a la vuelta del colegio tengan un ratito donde puedan relajarse, ya sea mirando un libro o dormitando. 

Las 3 reglas de ORO 

Los requerimientos de sueño diurno son bastante altos, incluso más de lo que muchos imaginan, por lo que es clave poder cuidar el sueño de día para evitar el sobrecansancio. Es por esto que las siestas son tan importantes y por ello: 

  1. No son negociables
  2. Se deben dormir como sea
  3. ¡Se deben alargarl en caso de que sean cortas o que si al despertar los noten irritables. 

Plan B: cuando no logran dormir siesta

Si algún día se saltan la siesta, o a pesar de haber leído bien las señales de sueño y de intentar bajo todos los medios que duerman no lo logran, tendrán que acostarlos más temprano de lo habitual. Tengan extra paciencia para ayudarlos a relajarse y buscar conciliar el sueño lo más tranquilos posible, ya que probablemente estarán sobrecansados. 

La capacidad de los niños de conciliar el sueño por sus propios medios es una habilidad que se aprende, se puede enseñar, y sin duda es uno de los mejores regalos que pueden darle a sus hijos. Enséñenlos desde chicos, y verán como están sentando las bases de un reparador sueño por años. Si necesitas apoyo y guía contacta a Niños a Dormir

 

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